Teniendo a Cristo por modelo

Por clclibros • el 8 Junio, 2009 • Categoría: Devocional Diario

Me incorporaré al discipulado al asumir un modelo.  Jesucristo no tiene otro tipo de discípulo que aquél que se basa en un patrón.  Los discípulos se forman “observando” (guardando, practicando) lo que él nos mandó, no simple­mente por aprender sus mandamientos.  El enseñar la doctrina es importante, pero el maestro de la doctrina es de inmensa importancia.  Jesús estableció el modelo para todos los discípulos cuando dijo, “sígueme”.  Más tarde, Pablo continuó con el mismo modelo al decir “sed imitadores de mí” (Fil. 3:17).  Todo cristiano tiene la responsabilidad de convertirse en un tipo o modelo por medio del cual otros puedan moldear sus vidas.

La obra del Espíritu Santo en nosotros es moldearnos de acuerdo al modelo de Jesucristo mismo.  El objetivo del Espíritu no es hacer de nosotros enci­clopedias de doctrina, sino modelos vivos del Hijo de Dios.  Más aún, el Espíritu busca hacer de nosotros modelos vivos de Jesús frente aquellas perso­nas que nos observan diariamente.  Así que somos los modelos de una Persona para otra persona.

El discipulado no es el resultado de una fórmula ni de un seminario u otra institución educacional, sino del impacto de la Persona de Dios (o perso­na usada por él) en otra persona.  Lo que nosotros somos vive perpetuamente en la memoria; lo que decimos se marchita como la paja.  No tenemos que esfor­zarnos, sudar, o fatigarnos para hacer discípulos.  Automáticamente los esta­mos haciendo o ahuyentando en la medida en que estemos o no permitiendo que Jesús sea formado en nosotros por el Espíritu.  En un sentido, nosotros no hacemos discípulos.   Estos se hacen o se “deshacen” constantemente por el simple hecho de observarnos.

Mi responsabilidad no es la de lograr crear un discipulado ni tampoco el decir, “voy a discipularte”, sino simplemente dejar que el Espíritu me llene.  El hacer discípulos será entonces un resultado muy natural.  El mayor gozo que un testigo de Cristo puede sentir es cuando la gente le diga: “¡Déjanos ir contigo, porque hemos oído que Dios está contigo!” (Zacarías 8:23).

“Sabemos que a los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conforme a la imagen de su Hijo; a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).

Himno: “¿Sabes tú de Cristo?” CSG # 303, HB 199

Deja un comentario