Rodillas lastimadas y piernas tronchadas

Por • el 23 septiembre, 2009 • Categoría: Devocional Diario

Señor, ¡a veces me pregunto si te conozco como “piedra de tropiezo” o “piedra angular”! Cuando no estoy bien relacionado contigo entonces resulto tropezando y cayendo como le sucedió al apóstol Pedro (Mateo 26:31). ¡Cuántas veces me he sentido ofendido contigo cuando he querido insistir en que “mi voluntad sea hecha”! Me has ofendido, Señor, cuando quise insistir en formar amistades o disfrutar de cosas que ansiaban mi carne y mis pasiones y tú no lo permitiste.
Hay sólo un lugar en donde se debe colocar una piedra angular y si no está en su sitio seguiré tropezando con ella. He descubierto que cuando no te cedo el lugar que tú deseas, sufro amargamente las dolorosas consecuencias.

Entre otras cosas reconozco que así como le sucedió a San Pedro, tu cruz con frecuencia me ofende. A menudo me encuentro deseando una religión sensa­cional, una que me resulta en fama, contentamiento y alegría. La verdad es que no me gusta una religión con cruz, una que requiere sobrellevar las cargas y la miseria de personas sumidas en sus pecados y fracasos. No me gusta decir “No” a mí mismo y menos me gusta que me crucifiquen. Pedro anhelaba posición, poder y un reino. Yo también. El no podía aceptar que esos anhelos se acaba­ran en una cruz. ¡Cuántas veces no se lastimó al tropezar sobre ti!

He leído las palabras: Quien “por el gozo puesto por delante.. sufrió la cruz” (Hebreos 12:2 RVR). Jesús se gozó en aquella cruz, en cambio yo la rehuyo. Y no sólo se gozó en esa cruz, sino que allí encontró la victoria hasta sentarse a la diestra de Dios Padre. Dios no me negará victoria o poder (más bien lo anhela para mí), pero sí me dice que únicamente puedo disfrutarlo soportando con paciencia la cruz. Por eso, si tropiezo con Dios, el problema está en mí. Si mis pies están lastimados, es porque me estoy rebelando, en vez de estar sometido a él. En cambio si me sujeto a él, el gozo de la cruz me sostendrá aún durante los días más negros. Claro que ese gozo no es la cruz en sí, sino viene como resultado de tomarla. Dios ve el saldo final y no se afana por las cosas que suceden en el camino. Hoy buscaré descubrir a través de mi cruz aquel “final dichoso” a que se refiere el salmista (Salmo 37:37 RVR)

“El que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí” (Mateo 10:38).

Himno: “Cordero de gloria” CSG # 144

Comentarios

  1. Marisa BIanchi dice:

    Los felicito muy linda la pagina…. bendiciones

  2. jaimes,dice dice:

    soy del grupo UNIÓ DE JÓVENES CRISTIANOS. Del COM.CAR. es una BENDICIÓN su devocional

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