Soportando las contradicciones

Por clclibros • el 22 Septiembre, 2009 • Categoría: Devocional Diario

Estoy procurando aprender aquello que vivió Jesucristo en cuanto a la “contradicción de pecadores contra sí mismo” (Hebreos 12:3). Con demasiada frecuencia mis mejores amigos se convierten en “tropiezo” o “estorbo” (vea Mateo 16:23). Jesucristo tuvo que soportar la contradicción de Simón Pedro. ¿Habrá prueba más difícil de soportar que la traición o deslealtad de aquél con quien uno contaba como su mejor amigo? Sin embargo, nuestro Señor la pudo soportar (Hebreos 12:3).
En cambio a mí me sucede lo contrario. No sé soportar en forma victorio­sa la deslealtad ni las contradicciones. Cuando me encuentro acorralado por la deslealtad de quienes contaba entre mis amigos, me siento tan defraudado que reacciono con ira o con auto conmiseración o trato de ignorar lo sucedido diciendo: “Así es la vida”. La solución es tratar de aprender algo de lo ocurrido. ¿Por qué desperdiciar algo tan importante y valioso como una con­tradicción que me puede servir de tanta enseñanza?

Ser defraudado o padecer de alguna contradicción puede ser una oportuni­dad de ayudar y corregir a un hermano. O sea como un diamante puliendo a otro diamante. Dios jamás permite las contradicciones para acosar o frustrarme (sólo Satanás busca intimidar o frustrarnos; en cambio, Dios nos disciplina y nos educa). El permite esas “contradicciones” para su gloria. A veces sirven para pulir o allanar defectos de carácter (por ejemplo, la falta de paciencia). Por su parte, la persona que me está acosando o sirviendo de tropiezo, tiene defectos que Dios está tratando de arreglar.

Señor, enséñame a soportar como lo hacía Jesucristo. Enséñame que los obstáculos y los problemas, las ofensas y los tropiezos son apenas los medios que usas para afirmarme en el ministerio al cual tú me has llamado. Basta mantenerme la mirada en la meta como lo hacía Jesucristo (Hebreos 12:1-2). Las “trampitas” y los obstáculos jamás hacen tropezar al discípulo que mantie­ne fija la mirada en su Guía y Precursor. Cuando Cristo, quien sufrió en si mismo tales contradicciones está en mí y está en control, seguro que me capa­citará para vencer toda la legión de contradicciones que acechan mi vida. El ya nos dio el ejemplo y se devuelve para brindarme lo mejor que él sabe dar - una vida de confianza absoluta.

“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 Pedro 1:13).

Himno: “A ti, oh Señor” CSG # 529

Deja un comentario