La batalla por el cuerpo

Por • el 26 julio, 2010 • Categoría: Devocional Diario

Señor, debo desarrollar una teología correcta acerca del cuerpo.  Somos dados a pensar en nuestros cuerpos como “casas del alma” y, hasta cierto punto, estamos en lo correcto.  Pero nuestros cuerpos también son “campos de batalla del destino”.  La parábola del espíritu desalojado aclara esto (Mateo 12:43-45).  El afán (podría llamarse “pasión”) de Satanás es poseer nuestros cuerpos como vehículos para llevar a cabo sus propósitos en este mundo.  Tan intenso es este deseo que se atreve a llamar al cuerpo que ha dominado, “mi casa” (vs 44).

Pero Dios también tiene designios en cuanto al cuerpo.  El necesita carne y huesos para llevar a cabo sus propósitos en este mundo (Rom. 12:1-2), de otra manera fracasará su programa.  Él anhela habitar en el cuerpo humano con la misma intensidad que lo desea Satanás.  Así que una intensa lucha se lleva a cabo para la posesión de nuestros cuerpos.  Aún cuando Satanás es echado fuera de nosotros, busca volver a entrar; y, si es necesario, trae refuerzos a fin de lograrlo (vv 44-45).

No hay ningún terreno neutral en esta batalla por el cuerpo.  Ya sea Dios o Satanás que tiene el control, el control de uno desplaza el control del otro.  Su reino es ensanchado o menguado por el control que tiene sobre nues­tros cuerpos.  En un sentido, nuestros cuerpos son pequeños “Montes Calvario” donde el conflicto todavía arrecia.  La lucha no es para decidir quién es el victorioso, porque Cristo lo es según Colosenses 2:14 y 15, sino para decidir si la victoria de Dios prevalecerá en nosotros como individuos.

Me guste o no, estoy en medio de la batalla.  No puedo excusarme de ella.  Mi participación es resultado de mi decisión de que Jesucristo es el Salvador de mi cuerpo (Efesios 5:23).  Ese Salvador puede “[santificarme] por completo…espíritu como alma y cuerpo [y mantenerme] guardado sin mancha en la venida de nuestro señor Jesucristo.  Fiel es el que os llama, quien también lo logrará” (1 Tes. 5:23-24).

“¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Cor. 6:19).

Himno: “Despertad, Despertad” CSG # 503, FA 301, LL 186, GD 162, GT 317 27 de julio

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