La ofrenda abundante
Existen niveles para la ofrenda cristiana y, como discípulo, debo dar el nivel de discípulo. El nivel mínimo de contribución es el diezmo (Mateo 23:23). Esta es la contribución obligatoria, el monto que le debo a Dios, y el negarme a devolver esto a Dios es robo (Malaquías 3:8).
El segundo nivel de participación es la “ofrenda” (Éxodo 25:2). La ofrenda va más allá del diezmo y está diseñada para propósitos especiales. Puede ser una simple ofrenda de agradecimiento al Señor o una contribución a un proyecto o lo que sea.
El tercer y más alto nivel de participación es la contribución “generosa” (2 Cor. 9:6). Rees Howells la llamaba la “contribución espléndida”. Es el tipo de ofrenda a la que Jesús hizo que sus discípulos prestasen atención cuando observaron a la viuda dar una blanca, la cual era “todo su sustento” (Marcos 12:44). Este tipo de ofrenda reconoce un principio fundamental en nuestra relación con Dios, el principio del “nuevo huésped”. Una vez que nos comprometemos totalmente con Dios, el nuevo arrendatario toma posesión y de allí en adelante dicta la política de nuestra vida, aun en el modo en que vamos a gastar nuestro dinero. O en realidad, su dinero. Nosotros no utilizamos nuestro dinero a menos que primero le hayamos hecho a él una solicitud.
La ofrenda generosa está siempre ligada al ministerio. Es la expresión natural del sobreabundante amor de Dios a través de nosotros hacia otros. Es la sustancia que le recuerda a las personas de manera tangible que Dios está vivo y que nos cuida. Como discípulo, debo poner mi cuenta bancaria, así como mis talentos, en las manos de Dios. Una vez en sus manos, debo permitirle retirar todo lo que él desea; luego me hago hacia atrás y observo mientras que él me devuelve con gran liberalidad y abundancia todo aquello que había tomado. Ustedes “glorificarán a Dios…por vuestra liberalidad en la contribución para con ellos…a causa de la sobreabundante gracia de Dios en vosotros” (2 Corintios 9:13-14).´
“Como está escrito: El que recogió mucho no tuvo más y el que recogió poco no tuvo menos” (2 Cor. 8:15).
Himno: “Los talentos” CSG # 508


