El ambiente de incredulidad
Señor, debo estar consciente del poder negativo de la incredulidad y, más aun, del poder negativo que crea un ambiente de incredulidad. “Y no hizo allí muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos” (Mateo 13:58). El estado de mi salud espiritual afecta a otros, e incluso a ti, Señor. Fácilmente puedo ver cómo el oscuro temperamento del rey Saúl causó una gran tragedia en la nación (1 Sam. 22:6-8,17-19).
En el tiempo presente evitaremos tragedias, al tomar con seriedad nuestro andar en el Espíritu, que es contrario a las actitudes negativas de la “carne” (Gálatas 5:14,15,25,26). ¡Cuán a menudo se ha destruido una reunión de la iglesia debido a una actitud negativa y la crítica maliciosa por parte de uno de los miembros! ¡Y cuán a menudo el poder de Dios ha sido revelado por el simple hecho de que una persona estaba en sintonía con el Espíritu!
Señor, siempre oro por el predicador; pero ahora me doy cuenta que tengo la obligación de orar por la congregación con el mismo celo. La iglesia necesita ser un canal del poder del Señor, y no debe permitir que un espíritu maligno de duda, desconfianza, amargura, o crítica ahogue la presencia del Señor. ¡Cuántas veces echamos la culpa al predicador, cuando realmente es la tibieza de los oyentes la que inhibe la obra del Espíritu! Si abandono una reunión sin ser bendecido, es porque yo llegué en ese estado y no estaba dispuesto a cambiar.
En cualquier reunión de tu pueblo Señor, debo estar en sintonía contigo, pero también debo estar en sintonía con mis hermanos. Porque si no estoy en paz con ellos, eso afectará mi paz contigo. Señor, enséñame mi responsabilidad dentro de la congregación. Quiero ser ferviente en fe y amor cuando vaya a adorarte. De otro modo, seré un destructor de bendiciones. Te agradezco Señor, que Jesucristo fuera “ungido” por el Espíritu (Isaías 61:1) para hacer muchas cosas, las cuales incluyen el guardarme de mis momentos y rasgos negativos. El me da “gloria en lugar de ceniza” (versículo 3b RVR) y “aceite de regocijo en lugar de luto y manto de alabanza en lugar de espíritu desalentado” (versículo 3cd).
“Pero yo andaré en mi integridad; redímeme y ten misericordia de mí. Mis pies se han afirmado en suelo llano; en las congregaciones te bendeciré, oh Jehovah” (Salmo 26:11-12).
Himno: “Engrandecido sea Dios” CSG # 632, FA 30, HB 16


