Exhibido por Dios

Por • el 26 agosto, 2010 • Categoría: Devocional Diario

Me guste o no (¡y me gusta!), estoy vinculado al mundo del “espectáculo”.  El Señor le dijo a Satanás, “¿no te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como él en la  tierra?” (Job 1:8).  Los discípulos están para ser exhibi­dos; los santos son puestos para ser vistos por espectadores.  Dios, el Maes­tro artista, no invierte su artesanía en un pecador raso, sin luego exhibir su obra.  El quiere que el mundo engañado por su principal enemigo, Satanás, observe y comprenda lo que le sucede a una persona cuando se deja moldear en las manos de Dios – lo cual es exactamente lo contrario a lo que ha resultado con Satanás y sus seguidores en rebeldía.

Pero es Dios quien debe exhibirme; yo no puedo exhibirme a mí mismo.  El fin supremo de su obra maestra en mí no se reserva sólo para las edades veni­deras (Ef. 2:7-10), sino también se demuestra ahora en medio de esta “genera­ción torcida y perversa” (Fil. 2:15).  La calcomanía que dice – “por favor sé paciente, Dios todavía no ha terminado conmigo” es cierta, pero sólo parcial­mente. Ya existen elementos de un producto terminado dentro de mí, y Dios quiere que esos elementos sean exhibidos para que otros los vean.

Daniel es un buen ejemplo.  El foso de los leones no fue para beneficio de Daniel, sino para beneficio del rey.  “Daniel,…tu Dios… ¿te ha podido librar de los leones?” (Daniel 6:19-20).  Al mirar en el foso, el rey pagano Darío vio en Daniel la exhibición de una victoria contundente sobre los leo­nes, que la fe de ese siervo de Dios había hecho posible.  El rey estaba tan atónito e impactado que emitió un decreto: “El Dios de Daniel…es el Dios viviente (quien) salva y libra; él hace señales y milagros” (6:25-27).  Daniel fue protagonista en un drama viviente, y como resultado hubo aplausos para el Dios Todopoderoso.

¿Has visto a mi siervo ________________?  ¿Me atrevería a poner mi nombre aquí como el de un creyente que Dios puede exhibir?  Ahora comprendo lo que pensaba Pablo al verse como un trofeo exhibido por Dios en su “espectáculo” para el mundo (1ª Corintios 4:9).  ¡Qué gloria el ser un ejemplo sobresaliente elegido por Dios!

“Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

Himno: “Alabanzas dad a Cristo” CSG # 570, VC 302, HB 498, LL 148, GD 230, GT 245

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