Las explicaciones diferidas de Dios
Un discípulo de Jesucristo debe aprender a comprender los silencios de Dios. Una de las características paradójicas del libro de Job fue el silencio de Dios hacia Job, aunque Dios mismo no guardaba silencio ante Satanás. Tampoco los amigos de Job permanecían todo el tiempo en silencio ante él. En medio de tantos discursos, Dios no entró en diálogo con Job sino hasta el final del libro (Capítulo 38); y aún entonces nunca le dio explicación del por qué lo llevó a través del valle de la humillación.
En el caso de Job, su conocimiento de la voluntad de Dios fue diferido e indirecto. Esa es la forma en que Dios generalmente trata con nosotros. El mismo Jesucristo no contaba con un conocimiento total y perfecto de los planes del Padre (Mateo 24:36). El método pedagógico de Dios usualmente es dejar que las circunstancias nos cuenten la historia. Ese es el por qué Job no logró comprender el plan de Dios hasta después del transcurso de la prueba, cuando contempló el pasado. Sucedió algo muy similar al Peregrino de Bunyan, quien sólo al final pudo darse cuenta de todas las razones de su ruta zigzagueante. Jesús les dijo a sus discípulos, “Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás después” (Juan 13:7).
Cuando Dios guarda silencio ante mí, significa que me toca caminar en la ignorancia, y que debo de confiar en él de manera implícita; de otro modo me extraviaré del camino. La vida por fe se acabaría por completo si Dios nos explicara cada uno de sus movimientos. El hombre natural vive según su razón, así que exige una explicación para todo. Pero el hombre espiritual vive por fe. Le honra a Dios su derecho a guardar silencio, porque tiene fe implícita en la honestidad e integridad de Dios.
“Entenderemos nuestras angustias, entenderemos nuestro pesar” dice un himno conocido, y es verdad. Pero ese “algún día” no necesita esperar hasta el cielo. Un “después” maravilloso para los discípulos fue en el Pentecostés. “Después” para ti y para mí puede ser lo que ocurre mañana o en el siguiente evento dramático en nuestras vidas. “Sin embargo, él conoce el camino en que ando; cuando él me haya probado (a través de caminos oscuros, y vagos), saldré como oro”. (Job 23:10).
“Ahora vemos oscuramente por medio de un espejo, pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré plenamente, así como fui conocido” (1 Corintios 13:12).
Himno: “Entenderemos” CSG # 430, FA 231 y “El conoce mi camino” CSG 442


