Dios busca intercesores
Uno de los mejores propósitos que Dios tiene para mí como cristiano, es que yo me convierta en un intercesor. La intercesión es un ministerio valorado por Dios y necesitado por la humanidad. Un intercesor es alguien por cuya causa otros son bendecidos. Toda bendición espiritual que Dios otorga a las personas se debe en primera instancia a la intercesión de Cristo por nosotros (Efesios 1:3).
A ti y a mí se nos perdonan nuestros pecados en virtud de estar “en Cristo” (Efesios 4:32). Jesucristo es el Intercesor perfecto, cuya vida y sacrificio le hicieron galardonador del derecho a interceder ante Dios por otros. Pero el privilegio de interceder por otros también les pertenece a los seguidores de Cristo. Moisés intercedió una y otra vez por su pueblo Israel, y por causa de él Israel fue absuelto y bendecido como nación (Éxodo 32:11- 15).
La cualidad sobresaliente que Dios requiere de todo intercesor, no es la impecabilidad (de otro modo nadie estaría apto), sino un completo desprendimiento de todo egoísmo. Moisés estuvo dispuesto a ser borrado, a fin de que Israel pudiera ser preservado de su destrucción (Éxodo 32:32). Pablo estaba dispuesto a ser “separado” a fin de que Israel fuera salvo (Romanos 9:3). ¿Soy yo esa clase de intercesor?
La intercesión no necesita ser un ministerio portentoso, sino sencillo y sincero, como el que se hace entre los miembros de la familia. Lot fue bendecido por causa de Abraham (Génesis 19:29) y la familia de Jacob fue exaltada por causa de José (Génesis 47:6). ¿Soy yo esa clase de discípulo por cuya causa otros alrededor de mí son favorecidos por Dios?
Dios busca intercesores (Isaías 59:16) y se deleita cuando encuentra a una persona en condiciones de bendecir a otros. Dios quiere que yo tenga un corazón de intercesor, uno que sienta intensamente el dolor y el pecado de otros. ¡Entonces, por mi causa, él los bendecirá! Mi actitud siempre debe ser la de Samuel, “¡Lejos esté de mí pecar contra Jehovah dejando de rogar por vosotros! Al contrario, os instruiré en el camino bueno y recto” (1 Samuel 12:23).
“Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por Israel es para salvación” (Romanos 10:1).
Himno: “Sagrado es el amor” CSG # 645, FA 32, HB 260, GD 335, GT 286


