Dios ve el producto final

Por • el 4 septiembre, 2010 • Categoría: Devocional Diario

A pesar de mis pecados, Dios puede tratar conmigo porque me ve completo en Cristo (Col. 2:10).  Esta verdad no sólo es una posición teológica, sino también es un medio para relacionarme con todos mis hermanos y hermanas en Cristo.  A menudo fracaso en mis relaciones interpersonales porque veo a las personas como son, no como son en Cristo. El anhelo de Pablo para todos era el de “presentar a (toda persona) perfecta, madura, totalmente desarrollada en Cristo Jesús” (Colosenses 1:28).  Al predicar el evangelio, Pablo tenía que ver a sus oyentes como ya completos en Cristo Jesús.

He oído a cristianos decir, “no sé por qué Dios me soporta, soy tan débil y pecador”.  En verdad lo somos.  Pero Dios nos soporta porque ve el producto final como si ya estuviera realizado.  La diferencia entre lo que somos y lo que seremos está en el proceso de lograr el ideal, que a los ojos de Dios ya ha sido logrado.  Dios es paciente con nosotros porque nos ve ya perfecciona­dos, y ninguno se impacienta con la perfección.

Lo mismo ocurre con mis hermanos en la fe.  La razón por la cual soy impaciente con ellos, es porque veo sus faltas crudas e imperfectas, no “la medida de la estatura de la llenura de Cristo” en ellos (Efesios 4:13).  Apenas logre verlos “perfectos en Cristo”, desaparecerá mi irritación, des­aliento, y exasperación en relacionarme con mis hermanos.  El sentir molestia por mi compañero cristiano no es realmente su falta, sino la mía, debido a mi miopía en lo concerniente a la redención obrada por Cristo.  En ese caso desconozco para mi hermano la obra de Jesucristo en el Calvario.  Siempre debo recordar las reconfortantes palabras de Juan, “Aún no se ha manifestado lo que seremos.  Pero sabemos que cuando él sea manifestado, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). ¡Gracias a Dios por la perfec­ción que él prevé para mi hermano y para mí!

“Entonces él les dijo: ‘¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar?’. Pero ellos no entendieron el dicho que les habló” (Lucas 2:49-50).

Himno: “Ardan nuestros corazones” CSG # 454

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