Ganado por amor y no por la fuerza
Jesucristo reclama su derecho sobre mí desde tres puntos de vista: el natural, el legal, y el personal. Me reclama de manera natural simplemente porque él me creó, “Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos” (Salmos 100:3). No nos pertenecemos a nosotros mismos. El mundo y todo lo que hay dentro de él le pertenecen al Señor, incluyendo aquellos “que lo habitan” (Salmo 24:1).
Pero él también me reclama porque me redimió, añadiendo por tanto un derecho legal al derecho natural. “No sois vuestros…habéis sido comprados por precio” (1 Cor. 6:19-20). El derecho de redención soluciona para siempre cualquier alteración por parte de Satanás de los derechos naturales que tiene Cristo sobre mí. Soy suyo, dos veces; y si el primer derecho no es suficiente, ciertamente el segundo lo es.
Además de estas dos claras tenencias que tiene Jesucristo sobre mí, él aún aplica el llamado personal: “Hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos” (Romanos 12:1). ¡Eso me sorprende, Señor! Un Dios que ya es mi dueño dos veces aún ruega por mi amor, lealtad y servicio. El solicita mi sumisión, no con base en sus derechos, sino en sus sufrimientos.
Dios es omnisciente. Él sabe que los golpes por la fuerza sólo endurecen, mientras que los llamados por medio de la misericordia y el amor quebrantan la más dura de las voluntades y crean el más duradero de los compromisos. “Tal y como soy, tu amor desconocido ha roto toda barrera”. Así es. Y así, a todo lo largo de la Biblia, esos llamados tiernos y amorosos se escuchan de un Dios que fácilmente podría a la fuerza abrirse paso para lograr nuestro sometimiento. ¡Gracias Señor, por respetarme lo suficiente como para ganarme por amor y no por la fuerza! Tú me persuades con amor: “Ante mis ojos tú eres de gran estima,…y yo te amo” (Isaías 43:4).
“Pero ahora, así ha dicho Jehovah, el que te creó, oh Jacob; el que te formó, oh Israel: ‘No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por tu nombre; tú eres mío’” (Isaías 43:1).
Himno: “Cuán profundo es tu amor” CSG # 294


