La atracción de las riquezas terrenales

Por • el 27 diciembre, 2010 • Categoría: Devocional Diario

Debo tener cuidado de no permitir que el mundo me enriquezca.  Abraham rechazó los despojos de Sodoma, respondiéndole a Bera, rey de Sodoma, “Para que no digas despues: ‘Yo enriquecí a Abram’” (Génesis 14:23).  Abraham vio claramente que una vez que comenzara a aceptar los favores de Sodoma, no pasaría mucho tiempo hasta que aceptara su ambiente y tal vez sus pecados.

El mundo anhela enriquecerme.  Jesús experimentó su atracción cuando el pueblo se arremolinó a su alrededor cerca del Mar de Galilea y le rogó que aceptara ser rey (Juan 6:15).  Eso era algo muy halagüeño.  Pero la gente no quería a Jesús por quien era; lo querían por causa de ellos mismos.  Ellos querían sus milagros, su pan, su popularidad.  No querían su santidad.  Así que él no aceptó ser su rey terrenal.

La atracción del mundo puede ser sutil, no tiene que ser fantástica, grotesca ni rimbombante.  Mucha gente que no cedería a las tentaciones obvias de la carne se ha rendido, sin embargo, a esa cosa intangible llamada mundana­lidad – han vendido su esperanza celestial a cambio del disfrute de lo mate­rial, lo que se puede tocar y lo que está disponible ahora.  Dios le dio riquezas a Abraham como parte de su bendición, pero riquezas recibidas de Sodoma le hubieran sido para perdición.

La Biblia me ordena no tener nada que ver con las riquezas que Sodoma pueda ofrecerme.  Dios quiere que camine en quietud delante de él, quien es mi verdadero tesoro.

Las riquezas de Sodoma son inciertas.  Supongamos que Abraham las hubiese aceptado, ¿qué habría pasado entonces?  Veinte años después, Sodoma se convir­tió en un lago de fuego, y la inversión de Abraham se habría hecho humo.  ¡No debo confiar mi destino al humo!  Así que confiaré más bien en Dios quien “Nos provee todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1 Timoteo 6:17 RVA).

“Mejor es lo poco del justo que las riquezas de muchos impíos.  Porque los brazos de los impíos serán quebrados; pero es Jehová quien sostiene al justo” (Salmo 37:16-17).

Himno: “Venid, Pastorcillos” CSG # 121, FA 59, HB 81, LL 206, GD 371, GT 206

Comentarios

  1. jose amaral dice:

    por favor enviar costo de los libros despertar de la gracia….y gracia divina versus condena hunana de YANSSEN

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