La Biblia es un libro que da vida

Por • el 14 diciembre, 2010 • Categoría: Devocional Diario

Debo reconocer que la Biblia no es un libro mágico sino un libro milagro­so.  Dios no sólo le habló a los autores de los 66 libros, sino que continúa hablándome a mí a través de ellos.  Jesús calificó las palabras de la Biblia como “vida” (Juan 6:63), y Pedro las llamó “semilla” (1 Pedro 1:23-25).  La Palabra de Dios es semilla que contiene el fundamento de la vida de Dios mismo y cuando esa Palabra es leída, digerida y obedecida, se manifiesta en una reproducción viviente de Dios mismo, tal y como una semilla se vuelve a mani­festar en la nueva planta.  La Biblia es más que historia, biografía o antolo­gía.  Es la vida de Dios vertida en palabras que, al ser leídas y obedecidas, liberan esa vida para beneficio y bendición del lector.

La Biblia es alimento (Deuteronomio 8:3), y el alimento no es otra cosa que la continuación química de la vida.  A menos que el Espíritu Santo tenga alimento para darme, no puede mantener en mí el nivel de vida espiritual que él desea.  Es por eso que él me suplica no vivir una vida basada en experien­cias, servicios, rituales, dogmas o compañerismo, sino vivir con base en la Palabra, la cual por sí sola tiene la capacidad de sostener mi vida espiri­tual.

¡La Biblia es un libro que vivifica (da vida)!  Es una farmacia surtida de tónicos de toda descripción, disponibles para ser tomados.  Existen sufi­cientes recursos para cuidar de todas mis necesidades, tanto materiales como espirituales, hoy, mañana y siempre.

¿Habré descubierto que su Palabra sea una delicia para mi corazón?  ¿La leo en busca de un mensaje de amor, y no simplemente como “una rutina diaria”?  ¿Habré visto más allá de los datos de fechas, hechos, números y eventos para encontrar a Dios allí?  ¿Habré hecho de la Biblia una cita con el infinito y la eternidad, y está mi alma satisfecha?  ¡Alabado sea Dios por el “alimento de ángeles” que él provee para nosotros en su Palabra (Salmo 78:25 RVA) que alimenta y satisface al nuevo hombre!

“En ningún momento quites de mi boca la palabra de verdad, porque en tu juicio tengo puesta mi esperanza” (Salmo 119:43).

Himno: “Padre, tu Palabra es” CSG # 276, HB 142, LL 125, GD 320, GT 180

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