La inversión espiritual
Dios nos hizo sus discípulos con el fin de que cambiáramos el orden natural de las cosas. Cuando Dios le dijo a Abraham que su primogénito Ismael, se comportaría locamente como un “asno montés”, éste inmediatamente empezó a luchar contra el curso natural de la vida de Ismael. Por medio de la oración, buscó de alguna manera llevar a su hijo hacia un enfoque espiritual. Tuvo éxito; el “asno montés” (Génesis 16:12 RVA) llegó a ser “padre de príncipes” (17:20).
Ese es el ministerio de Dios para todos sus discípulos – ayudar a transformar a gente descabellada en príncipes, convertir lo natural en espiritual. Cuán a menudo se quejan los padres diciendo, “Mis hijos no son espirituales”. Por supuesto. Es nuestra responsabilidad hacer lo posible para que lleguen a ser espirituales. Un pastor se lamentará, “Mi iglesia es tan carnal”. ¿Y qué? ¿Acaso esa no es la dirección del hombre natural? Siempre que no encuentre cambio por medio de fuerzas espirituales, será carnal. No debemos ver a las personas naturales, con su desobediencia, perversidad e indiferencia, como desviados sin remedio sino como oportunidades para la gracia de Dios. No debemos condenar; debemos liberar.
Cuánto me alienta la acción de Ezequías: “abrió las puertas de la casa de Jehová y las reparó” (2 Crónicas 29:3). El reabrió lo que había sido cerrado por su padre, Acaz, y reparó lo que había sido roto. Volvió a encender las lámparas que Acaz había apagado, y limpió y volvió a utilizar el altar. Ese es mi ministerio – fomentar el cambio en la dirección natural de las cosas. Eso fue lo que hizo Jesús con lo que había hecho Adán. Y es lo que Jesús quiere hacer a través de mí para ayudar a todos los hijos e hijas de Adán. La historia de Jesucristo y su Evangelio es el rehacer: el renacimiento y la renovación de los hombres. Si Cristo está vivo dentro de mí, cambiaré el orden de las cosas por medio del Espíritu; lo viejo dará lugar a lo nuevo. ¡Cuánto necesita la iglesia de todo un ejército movilizado para hacer “cambios” en el Espíritu!
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
Himno: “Suenen dulces himnos” CSG # 114, FA 80, VC 29, HB 86, LL 208, GD 370, GT 207


