La responsabilidad de la oración

Por • el 17 diciembre, 2010 • Categoría: Devocional Diario

Si trato de vivir guiándome por la experiencia, más bien debo decirle adiós a mi vida de oración.  Dios no está interesado en librarme de problemas si de todas maneras voy a intentar lograr ser librado por medios naturales.  Sólo comenzaré a comprender el asombroso poder de la oración, cuando me atreva a soñar en algo sin precedentes y a confiar en Dios para lo increíble.  “Clama a mí, y te responderé; y te revelaré cosas grandes e inaccesibles que tú no conoces” (Jeremías 33:3).  ¿No es esa una invitación para volverse atrevido, espiritualmente hablando?  ¿No es ese el tipo de gigante en la oración que a Dios le encanta bendecir?

La oración es la más impredecible e inexplicable de todas mis responsabi­lidades espirituales.  Dios nunca promete responder a todas mis peticiones grandes a mi manera sino a su manera.  Un padre oró para que sus hijos pudie­ran llegar a ser creyentes, y Dios pareció ignorar esa oración.  Murió en medio de mucha agonía y sufrimiento, pero con paz y esperanza.  Después sus hijos dijeron, “Si papá, quien era un creyente, murió de esa manera con la fortaleza interior de su fe, ¿cómo será con nosotros que no lo somos?”  Eso los llevó a tomar la decisión por la que su padre tanto había orado.  Damos prueba de nuestra confianza y buen sentido cuando dejamos la respuesta a nuestra oración enteramente en las manos de Dios.

Debo recordar que la oración no es una opción; es un mandamiento.  Pero, ¿necesito de ese mandamiento para convencerme de su valor?  Si mis lágrimas, mi debilidad, la desolación de mi tierra, el sufrimiento de mis seres queri­dos, el comportamiento de mis vecinos endurecidos, la indiferencia de mis hermanos cristianos, y el encallecimiento de mi mundo no son suficientes para ponerme de rodillas, hay muy poca esperanza para ellos, o para mí como discípulo.  Debo “llamar” al Señor inmediatamente para que él pueda responderme con “cosas grandes e inaccesibles que [yo] no conozco” (Jeremías 33:3).  ¡Dios, ayúdame a interceder en oración!

“Echa tu carga sobre Jehová, y él te sostendrá.  Jamás dejará caído al justo” (Salmo 55:22).

Himno: “Emanuel” CSG # 112

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