Las semillas de una vida vencedora

Por • el 29 diciembre, 2010 • Categoría: Devocional Diario

Por sobre todas las cosas, debo cultivar la fe de “momento a momento”.  Mi cuerpo y mi alma viven un momento común en mi ser, por cuanto el mismo Dios los creó a ambos.  Es demasiado fácil pensar en la obra salvadora de Cristo como algo hecho “de una vez por todas”, algo estático y fijo: cuando en reali­dad, es algo que sucede momento a momento a medida que él sigue aplicando su obra del Calvario de manera continua.  El intercede por nosotros sin cesar y continuará para siempre en ese ministerio.

Un hombre dijo en una reunión de testimonio, “Jesús me está salvando ahora”.  ¡Cierto!  Jesús está salvando a todos sus seguidores ahora, por cuanto los efectos de su salvación se derraman continuamente desde arriba hacia todo su pueblo.  Debo ver el poder salvador de Jesucristo trabajando en mí diariamente, aún cada hora, y ver cómo el Cristo que al principio me lim­pió, continúa limpiando, continúa curando, y continúa librando.

No debo estar preocupado en cuanto al pasado.  Debería agradecerle a Dios por las lecciones aprendidas, las bendiciones recibidas y las oraciones con­testadas, pero necesito de esa misma ayuda también hoy.  Tampoco debo preocu­parme de manera indebida por el mañana.  En efecto, Jesús dijo, “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia necesidad de ayuda y salvación” (Mateo 6:34 Trad. del autor).  El poder salva­dor de Cristo está obrando a mi favor según el programa de hoy y no el de mañana.  Al llegar mañana, ese poder estará allí, pero no antes.

Mi oración no sería, “Señor, haz mi vida así y asá“, sino, “Señor, ayúdame ahora con el problema de hoy”.  Si tengo la victoria hoy, el mañana se cuidará solo.  Las semillas de una vida victoriosa se encuentran en las victo­rias de hoy.

Señor, busco tu salvación presente para que supla mis necesidades de hoy.  Te buscaré nuevamente para el día de mañana – ¡y para pasado mañana! – y ¡para cada uno de los demás días!

“¡Jehová, el Señor, es mi fortaleza! El hará mis pies como de venados y me hará andar sobre las alturas” (Habacuc 3:19).

Himno: “Día en día” CSG # 368, FA 238, VC 152, HB 364

Deja un comentario