Lo que Dios espera de nosotros

Por • el 24 diciembre, 2010 • Categoría: Devocional Diario

Si lo que yo espero de Dios es su naturaleza inmutable y su Palabra confiable, entonces, ¿qué es lo que él espera de mí?  Jesús dijo que él nos eligió para “llevar fruto” (Juan 15:16 RVA).  Eso es lo que Dios siempre espera de su pueblo.  Dios escogió a Israel para que fuese una vid fructífera (Isaías 5: 1-2), y su propósito para su Iglesia es que no sea “ociosa ni estéril en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” (2 Pedro 1:8 RVA).

Cuando Dios quiso reafirmar el sacerdocio de Aarón, instruyó a Moisés para que depositara doce varas, o palos, en el tabernáculo, una por cada tribu.  Al día siguiente, la vara de Aarón fue la única que “había brotado, echado botones, dado flores y producido almendras maduras” (Números 17:8).  El haber producido fruto era la señal de que Aarón seguía siendo el sacerdote elegido, seguía siendo el intercesor escogido por Dios.

Dios acepta mi servicio, pero no porque haya sido educado, ordenado, o haya adquirido algún título.  El me acepta porque llevo fruto.  Mi nombramien­to para algún cargo no significa nada para Dios aparte de lo que él considera como la primera condición para el servicio cristiano – el llevar fruto.  Debo evitar todo aquello que intente sustituir dicho fruto, y no pretender ser un cristiano genuino a menos que el fruto en sí me verifique.  La vara de Aarón era un palo muerto, nada más, hasta que fuera activado por el Espíritu de Dios.  Luego tuvo vida y por esa vida produjo el botón, la flor y el fruto.  Por tanto, yo no soy la fuente de mi fruto, ni mi persona ni mi educación.  La fuente es Dios.  Sin esa vida que sólo Dios sopla en mi interior, jamás podría llevar fruto para él.

El hombre fructífero es un hombre espiritualmente vivo.  Es un hombre que devuelve a Dios su propio fruto divino.  El fruto producido por Dios mismo a través de una vida humana es la más digna ofrenda que esa persona puede dar para complacer al máximo al Señor.

“El que cultiva su tierra se saciará de pan, pero el que persigue cosas vanas se saciará de pobreza” (Proverbios 28:19).

Himno: “Cristianos, hoy cantad a Dios” CSG # 125, HB 66

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