Manteniendo fortalecido mi interior
Debo desechar la idea, de una vez por todas, de que Satanás me quiere en la basura. ¡Todo lo contrario! El quiere que yo sea el mejor espécimen de rectitud y moralidad posible, con una sola excepción, que lo haga sin la vida de Dios dentro de mí. A Satanás le importa un bledo mi apariencia exterior, pero no tolerará la unión vital con Dios en mi interior.
Cuando Satanás tentó a Jesús, no trató de cambiarle lo exterior. El todavía lo quería popular, estimado, y aún que fuera un hacedor de milagros. Lo que realmente quería era rajarle, como por ondas ultrasónicas, hasta que su interior se desmoronara. Cometo un error si pienso que Satanás quiere que yo sea un alcohólico, un traficante de blancas, o un estafador en un carnaval. El quiere que yo sea socialmente aceptable, un pilar de la comunidad, un ciudadano respetado. Pero más que nada, quiere que yo esté muerto para Dios, cortado de la línea de comunicación con el Todopoderoso.
Satanás salta de alegría cuando mi comunicación con Dios se deteriora por falta de uso. Entra en un verdadero éxtasis cuando me ve aparentar ser piadoso, pero sin el poder de Dios. ¿Acaso no hace él algo parecido? ¿No se disfraza como un “ángel de luz?” ¿No es acaso el más consumado de los hipócritas que se presenta como uno de los más selectos mensajeros de Dios, y sin embargo no posee nada de la vida de Dios?
¿Qué es lo que eso me enseña en este momento? Creo que no importa cuán perfectamente tallado pueda ser mi exterior: en mi interior puedo estar lastimando gravemente a mi Padre Celestial. Después de todo, los pecados refinados (tales como el orgullo, la indiferencia, y la falta de amor) son pecados internos, y son los más mortales de todos. No debo darle pie a Satanás con relación a mi persona; debo mantener mi interior fuerte. Alabo a Aquél quien me enseña “la verdad en lo íntimo” [de mi corazón], porque desea “en lo secreto” [que yo comprenda] “sabiduría” (Salmo 51:6). ¡Un Dios así me ayudará a guardar el interior del vaso tan limpio y brillante como el exterior!
“También debe tener buen testimonio con los de afuera, para que no caiga en el reproche y la trampa del diablo” (1 Timoteo 3:7).
Himno: “Hay un precioso manantial” CSG # 524, FA 129, VC 55, HB 98, GD 277, GT 42


