Un cristiano de sendas llanas

Por • el 13 diciembre, 2010 • Categoría: Devocional Diario

Debo evitar la tentación de ser un cristiano de sólo “sendas llanas”.  El salmista, rodeado de enemigos, pidió a Dios que lo guiara “por senda llana” (Salmo 27:11 JER).  Estoy seguro que Dios contestó su oración, pues hay momen­tos en que todos necesitamos ayuda y liberación, cuando es necesario ver hacia dónde el Señor nos está llevando.  Pero la mayor parte del tiempo Dios nos conduce por un camino desconocido y no tenemos la más mínima idea del hacia dónde vamos.  De hecho, hay momentos en que desesperadamente necesitamos de su guía, pero no la sentimos.  Escuchemos a Jeremías: “Ha bloqueado mis caminos con piedras labradas; ha torcido mis senderos” (Lamentaciones 3:9).  ¡Qué declaración!  En vez de ser el Dios que abre mi senda, la bloquea; en vez de llevarme por un camino llano, conocido o comprensible, más bien tuerce mis senderos.  ¿Acaso ese es nuestro Dios?

Afortunadamente, sí lo es.  El hecho de que bloquea nuestras sendas o que nos lleva a través de un camino enredado o sinuoso no significa que ya no ve, ni ama, ni se preocupa.  Si “comprendiéramos” todo lo que Dios hiciera, enton­ces algo andaría mal.  “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros” (Deuteronomio 29:29).  Dios no nos explica cómo nos va a tratar diariamente; él sólo promete llevarnos por la senda mejor y más sabia, y nos pide que confiemos en que él será fiel a su palabra.

No debo orar por un camino fácil o “llano”; sino por seguir la senda que traza el Señor, quien en todo me rodea y quien “ha considerado..mi caminar y mi acostarme y para quien todos mis caminos le son conocidos” (Salmo 139:3 RVA).  Saber que él está allí, conmigo y a mi lado en la senda, es todo lo que necesito para tener paz en mi mente y corazón.  No necesito verle ni sentirle, ya que su palabra me basta.  Es cuando yo creo que “La senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que es pleno día” (Proverbios 4:18).  ¡Qué Dios me dé fe para los días oscuros y las sendas torcidas!

“Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar. Sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8).

Himno: “Si dejas tú que Dios te guíe” CSG # 406

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