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	<title>CLC Libros - Uruguay &#187; clclibros</title>
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	<description>Librería Cristiana</description>
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		<title>La medida apropiada de mi devoción</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 04:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clclibros</dc:creator>
				<category><![CDATA[Devocional Diario]]></category>

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		<description><![CDATA[La marca de un discípulo se da cuando éste dice, “hágase tu voluntad”, pero la marca de un discípulo maduro se dará cuando éste diga, “amo tu volun­tad”.  No puedo gozarme en haber alcanzado el pináculo hasta que pueda decir junto con Pablo, “la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Reconozco la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La marca de un discípulo se da cuando éste dice, “hágase tu voluntad”, pero la marca de un discípulo maduro se dará cuando éste diga, “amo tu volun­tad”.  No puedo gozarme en haber alcanzado el pináculo hasta que pueda decir junto con Pablo, “la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).</p>
<p>Reconozco la bondad de la voluntad de Dios en el hecho de que puedo ver que él no se está aprovechando de mí.  El comienzo de todo pecado está en la idea de que no se puede confiar del todo en Dios, que él es tramposo y engaño­so.  Veo eso en la insinuación diabólica: “¿De veras Dios os ha dicho&#8230;?” (Génesis 3:1).  En tanto que vea a Dios bajo esa luz, nunca podré decir que su voluntad es <em>buena</em>.</p>
<p>Comprendo la aceptabilidad de la voluntad de Dios por el deleite que esta me da.  Las palabras de Jesús son: “El hacer tu voluntad, oh Dios mío, me ha agradado” (Salmo 40:8).  No puedo decir que la voluntad de Dios es aceptable para mí hasta que disfrute de ella y encuentre gran gozo en recibirla.  El placer de la voluntad de Dios no es variable sino invariable; esto es, debo encontrar gozo en ella no importa si significa pena o placer.</p>
<p>Veo la perfección de la voluntad de Dios cuando reconozco que ni yo ni nadie más puede hacerlo mejor.  Cuando acepto la voluntad de Dios como perfec­ta, estoy diciendo, “Esto es lo mejor de Dios; no hay mejor manera”.</p>
<p>Mi respuesta a la voluntad de Dios es la medida apropiada de mi devoción hacia él.  ¿Rechazo su voluntad?  Entonces estoy actuando como el hombre natural.  ¿Hago su voluntad, pero de mala gana y quejándome?  Entonces estoy actuando como el cristiano carnal.  ¿Recibo su voluntad con gozo y me deleito en hacerla?  Entonces estoy actuando como un creyente espiritual.</p>
<p>Señor, ayúdame a examinarme, a mí mismo, en este día, y a deleitarme en tu voluntad, porque puedo decir, “Tu ley está en <em>medio</em> de mi corazón” (Salmo 40:8).</p>
<p>“¡Cuánto amo tu ley!  Todo el día ella es mi meditación.  Por tus mandamientos me has hecho más sabio que mis enemigos, porque para siempre son míos” (Salmo 119:97-98).</p>
<p>Himno: <strong>“Lámpara es tu Palabra”</strong> CSG # 268</p>
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		<title>Ganado por amor y no por la fuerza</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 00:03:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clclibros</dc:creator>
				<category><![CDATA[Devocional Diario]]></category>

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		<description><![CDATA[Jesucristo reclama su derecho sobre mí desde tres puntos de vista: el natural, el legal, y el personal. Me reclama de manera natural simplemente porque él me creó, “Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos” (Salmos 100:3).  No nos pertenecemos a nosotros mismos.  El mundo y todo lo que hay dentro de él [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Jesucristo reclama su derecho sobre mí desde tres puntos de vista: el <em>natural,</em> el <em>legal,</em> y el <em>personal.</em> Me reclama de manera natural simplemente porque él me creó, “Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos” (Salmos 100:3).  No nos pertenecemos a nosotros mismos.  El mundo y todo lo que hay dentro de él le pertenecen al Señor, incluyendo aquellos “que lo habitan” (Salmo 24:1).</p>
<p>Pero él también me reclama porque me redimió, añadiendo por tanto un derecho legal al derecho natural.  “No sois vuestros&#8230;habéis sido comprados por precio” (1 Cor. 6:19-20).  El derecho de redención soluciona para siempre cualquier alteración por parte de Satanás de los derechos naturales que tiene Cristo sobre mí.  Soy  suyo, dos veces; y si el primer derecho no es suficiente, ciertamente el segundo lo es.</p>
<p>Además de estas dos claras tenencias que tiene Jesucristo sobre mí, él aún aplica el llamado personal: “Hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos” (Romanos 12:1).  ¡Eso me sorprende, Señor!  Un Dios que ya es mi dueño dos veces aún ruega por mi amor, lealtad y servicio.  El solicita mi sumisión, no con base en sus derechos, sino en sus sufrimientos.</p>
<p>Dios es omnisciente.  Él sabe que los golpes por la fuerza sólo endure­cen, mientras que los llamados por medio de la misericordia y el amor quebran­tan la más dura de las voluntades y crean el más duradero de los compromisos.  “Tal y como soy, tu amor desconocido ha roto toda barrera”.  Así es.  Y así, a todo lo largo de la Biblia, esos llamados tiernos y amorosos se escuchan de un Dios que fácilmente podría a la fuerza abrirse paso para lograr nuestro some­timiento.  ¡Gracias Señor, por respetarme lo suficiente como para ganarme por amor y no por la fuerza!  Tú me persuades con amor: “Ante mis ojos tú eres de gran estima,&#8230;y yo te amo” (Isaías 43:4).</p>
<p>“Pero ahora, así ha dicho Jehovah, el que te creó, oh Jacob; el que te formó, oh Israel: ‘No temas, porque yo te he redimido.  Te he llamado por tu nombre; tú eres mío’” (Isaías 43:1).</p>
<p>Himno: <strong>“Cuán profundo es tu amor” </strong>CSG # 294</p>
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		<title>El testimonio de Dios en cuanto a la salvación</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 04:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clclibros</dc:creator>
				<category><![CDATA[Devocional Diario]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando se trata de dar testimonio, Dios tiene dos deseos: quiere que demos testimonio de él, y quiere poder testificar él en cuanto a nosotros.  Así que el dar testimonio es una espada de dos filos que corta tanto hacia el cielo como hacia la tierra.  He escuchado mucho acerca de nuestro testimonio por Dios, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se trata de dar testimonio, Dios tiene dos deseos: quiere que demos testimonio de él, y quiere poder testificar él en cuanto a nosotros.  Así que el dar testimonio es una espada de dos filos que corta tanto hacia el cielo como hacia la tierra.  He escuchado mucho acerca de <em>nuestro</em> testimonio por Dios, pero poco o nada he escuchado acerca del testimonio de Dios en cuanto a <em>nosotros</em>.</p>
<p>¿Qué es dar testimonio?  Es afirmar un hecho.  Cuando yo doy testimonio de Jesucristo, simplemente estoy confirmando que él es lo que afirma ser: el Hijo de Dios y el Salvador de los hombres.  Por otro lado, cuando Jesucristo da testimonio de nosotros, afirma una o dos cosas acerca de nosotros.  La primera se puede ilustrar con Abel, quien ofreció su ofrenda por fe, y “reci­bió testimonio de ser justo” (Hebreos 11:4).  Cuando Abel ofreció su sacrifi­cio, Dios inmediatamente dio testimonio a todo el universo de que él era entonces “justo”.  Estaba afirmando el hecho de que Abel había sido declarado santo (justificado) en el libro de registros del cielo.</p>
<p>Lo mismo sucede a cada uno de nosotros que “ofrece la ofrenda de fe”, esto es, acepta el sacrificio del Calvario como suyo propio.  ¿Cómo lo sabe­mos?  Por el testimonio que Dios da de nosotros; él afirma el hecho de que ahora estamos en Cristo, y testifica a favor nuestro delante de todo el uni­verso.  Por lo tanto, la seguridad de la salvación no depende de nuestros sentimientos, los cuales tienen altibajos de acuerdo con el ritmo del cuerpo, la salud, las circunstancias, y aun el clima.  Nuestra salvación depende del testimonio de Dios, quien manifiesta habernos declarado justificados en el libro celestial de cuentas, en base a nuestra fe en él.</p>
<p>¡Gracias a Dios por esa palabra segura de testimonio!  ¡Y gracias a Dios porque el juez mismo ya dio su veredicto y me ha vindicado!  “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1).</p>
<p>“Por tanto, a todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32).</p>
<p>Himno: <strong>“Nuevas Alegres” </strong>CSG # 464, FA 187</p>
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		<title>El pecado afecta a todos</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Sep 2010 04:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clclibros</dc:creator>
				<category><![CDATA[Devocional Diario]]></category>

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		<description><![CDATA[Así como hay una acción comunitaria en cuanto a lo santo (recibo perdón de mis pecados en “Cristo”, Efesios 4:32), también el pecado afecta a toda la comunidad.  El pecado de Acán dio como resultado la muerte de muchos de sus compatriotas (Josué 7:5).  Por esa razón, Acán fue descubierto en su pecado de robar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Así como hay una acción comunitaria en cuanto a lo santo (recibo perdón de mis pecados en “Cristo”, Efesios 4:32), también el pecado afecta a toda la comunidad.  El pecado de Acán dio como resultado la muerte de muchos de sus compatriotas (Josué 7:5).  Por esa razón, Acán fue descubierto en su pecado de robar lo que le pertenecía a Dios, y toda su familia fue destruida (7:24-25).  Su familia sufrió juicio con él como ejemplo de que nadie peca únicamente para sí mismo, así como tampoco puede morir alguien sin que afecte a otros.</p>
<p>El pecado comunitario comenzó con Adán en el huerto de Edén.  Yo soy un pecador porque él lo fue. Pero si yo fuera el único pecador en el mundo, otras personas seguirían sufriendo por mi causa.  De hecho, cuanto más santos sean mis conocidos y compañeros cristianos, tanto más ellos sufrirán por causa de mi pecado.  Ya que no soy un cristiano solitario sino miembro de un cuerpo de hermanos, mi pecado infecta al cuerpo, y las células más cercanas a mí son las que más sufren.  La Biblia me advierte del peligro de albergar “una raíz de amargura”, por la cual “muchos sean contaminados” (Hebreos 12:15).  Pablo advierte que el pecado, como la levadura, leuda toda la masa (1 Corintios 5:6).</p>
<p>Tan grave es el efecto que puedo causar sobre mis compañeros creyentes, que aun la apariencia de pecado (1 Tes. 5:22) debe ser evitada por su causa. Hasta donde sea posible, es necesario vivir libre de la ambigüedad.  Sobre todo, nunca debo repetir el comportamiento de Jeroboam, quien “hizo pecar a Israel” (1 Reyes 14:16).  La tragedia de Jeroboam fue que él no se percató de la acción comunitaria del pecado.  El pecó y toda una nación pecó con él.</p>
<p>Me anima y me alienta poder contar con el poder “protector” de Dios, quien me asegura que “Jehovah es tu protector” (Salmo 121:5).  Si él es mi protector, me guardará de <em>todo </em>daño, el daño <em>a</em> otros, así como también el daño <em>de </em>otros.</p>
<p>“De manera que si un miembro padece, todos los miembros se conduelen con él; y si un miembro recibe honra, todos los miembros se gozan con él.  Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros suyos individualmente” (1 Corintios 12:26-27).</p>
<p>Himno: <strong>“Dios de gracia, Dios de gloria”</strong> CSG # 455, HB 266</p>
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		<title>Dios ve el producto final</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Sep 2010 04:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>clclibros</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A pesar de mis pecados, Dios puede tratar conmigo porque me ve completo en Cristo (Col. 2:10).  Esta verdad no sólo es una posición teológica, sino también es un medio para relacionarme con todos mis hermanos y hermanas en Cristo.  A menudo fracaso en mis relaciones interpersonales porque veo a las personas como son, no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A pesar de mis pecados, Dios puede tratar conmigo porque me ve completo en Cristo (Col. 2:10).  Esta verdad no sólo es una posición teológica, sino también es un medio para relacionarme con todos mis hermanos y hermanas en Cristo.  A menudo fracaso en mis relaciones interpersonales porque veo a las personas como son, no como son <em>en Cristo.</em> El anhelo de Pablo para todos era el de “presentar a (toda persona) perfecta, madura, totalmente desarrollada en Cristo Jesús” (Colosenses 1:28).  Al predicar el evangelio, Pablo tenía que ver a sus oyentes como ya completos en Cristo Jesús.</p>
<p>He oído a cristianos decir, “no sé por qué Dios me soporta, soy tan débil y pecador”.  En verdad lo somos.  Pero Dios nos soporta porque ve el producto final como si ya estuviera realizado.  La diferencia entre lo que somos y lo que seremos está en el proceso de lograr el ideal, que a los ojos de Dios ya ha sido logrado.  Dios es paciente con nosotros porque nos ve ya perfecciona­dos, y ninguno se impacienta con la perfección.</p>
<p>Lo mismo ocurre con mis hermanos en la fe.  La razón por la cual soy impaciente con ellos, es porque veo sus faltas crudas e imperfectas, no “la medida de la estatura de la llenura de Cristo” en ellos (Efesios 4:13).  Apenas logre verlos “perfectos en Cristo”, desaparecerá mi irritación, des­aliento, y exasperación en relacionarme con mis hermanos.  El sentir molestia por mi compañero cristiano no es realmente <em>su</em> falta, sino la mía, debido a mi miopía en lo concerniente a la redención obrada por Cristo.  En ese caso desconozco para mi hermano la obra de Jesucristo en el Calvario.  Siempre debo recordar las reconfortantes palabras de Juan, “Aún no se ha manifestado lo que seremos.  Pero sabemos que cuando él sea manifestado, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). ¡Gracias a Dios por la perfec­ción que él prevé para mi hermano y para mí!</p>
<p>“Entonces él les dijo: ‘¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar?’. Pero ellos no entendieron el dicho que les habló” (Lucas 2:49-50).</p>
<p>Himno: <strong>“Ardan nuestros corazones” </strong>CSG # 454</p>
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