Con el pasar de los años se hace cada vez más fuerte la convicción que el proceso de despertar es mucho más que el momento en que se interrumpe el sueño. En esos primeros instantes de la mañana nos encontramos frente a la oportunidad, única, de decidir de qué manera abordaremos la vida en este día.
Podremos sacar el pie de la cama para comenzar con nuestra rutina matutina sin siquiera meditar en lo que estamos haciendo, moviéndonos de manera automática por los hábitos a los que tan fácilmente nos entregamos. Nuestros sentimientos y las actitudes con las que enfrentaremos los desafíos que nos aguardan, sin embargo, esperarán que les indiquemos que postura deben adoptar frente al regalo de la vida.
Si los dejamos librados a su propia inercia, de seguro se acomodarán hacia una visión puramente humana del día que nos espera.
Qué bueno, entonces, que Dani nos acerque una hermosa herramienta que ayuda con el ejercicio de despertar cada mañana. Sus reflexiones, que se presentan en el tono de una franca y amena conversación entre amigos, sentados alrededor de una mesa, nos invitan, día tras día, a volver la mirada hacia el cielo para salir a la vida con una actitud de victoria. Los principios que nos comparte se dan en el marco de una vida de servicio y propósito, preciosas lecciones adquiridas por medio de la disciplina de una reflexión productiva sobre las victorias y los reveces experimentados en el andar diario con Cristo.
Despertar es, a mi entender, el momento más importante del día. El libro que tienes en tus manos te ayudará a asegurar que ese primer tiempo, cada mañana, te orienta hacia el Cielo. De lo que trabajes con el Señor, en ese espacio sagrado e íntimo, fluirá una vida con un claro propósito: Glorificar a Dios a lo largo del día, todos los días del año.